Kenneth Pinyan de Seattle murió de peritonitis aguda después de intentar un coito anal con un semental en la ciudad de Enumclaw, Washington. Pinyan había hecho esto antes, y retrasó su visita al hospital por varias horas, dado a la repugnancia luego del conocimiento oficial, el caso condujo a la prohibición del sexo con animales en Washington.
Jennifer Strange, mujer de 28 años de Sacramento California, murió de intoxicación en 2007 mientras intentaba ganar una consola de Wii en un concurso de la estación de radio KDND 107.9 “retiene tu orina por una Wii”, que consistía en beber grandes cantidades de agua cada quince minutos sin orinar.
El poeta chino
Li Po es considerado uno de los dos más grandes de la historia literaria china. Era muy conocido por su amor al licor y se sabe que escribió muchos de sus grandes poemas mientras estaba borracho. Y en ese estado se encontraba la noche en que cayó de su bote y se ahogó en el río Yangt-ze al intentar abrazar el reflejo de la luna en el agua.
El rey
Adolfo Federico de Suecia amaba comer y murió por ello. Conocido como “El rey que comió hasta morir”, falleció en 1771 a la edad de 61 años a causa de un problema digestivo luego de comer una cena gigantesca consistente de langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, champaña y catorce platos de su postre preferido: semia, relleno de mazapán y leche.
Después de la guerra civil norteamericana, el controvertido político
Clement Vallandigham, de Ohio, se transformó en un exitoso abogado que rara vez perdía un caso. En 1871 defendió a Thomas McGehan, acusado de disparar contra un tal Tom Myers durante una disputa en un bar. La defensa de Vallandigham se basaba en que Myers se había disparado a sí mismo al empuñar su pistola cuando estaba arrodillado. Para convencer al jurado, Vallandigham decidió demostrar su teoría. Desafortunadamente, utilizó por error una pistola cargada y terminó disparándose a sí mismo. Con su muerte, Vallandigham demostró la teoría del disparo accidental y consiguió exonerar a su cliente.
Bobby Leach no temía cortejar a la muerte: en 1911 fue la segunda persona en el mundo en sobrevivir a una caída en barril por las cataratas del Niágara. Realizó muchas proezas de ese tipo, por lo que su muerte es especialmente irónica. Caminando por una calle de Nueva Zelanda, Leach tropezó con un pedazo de cáscara de naranja. Se rompió la pierna tan mal que debió serle amputada. Murió debido a complicaciones de la cirugía.
Ray Chapman, jugador de los Cleveland Indians, fue asesinado por una pelota de béisbol. Por aquellos días, los pitcher solían ensuciar la pelota antes de lanzarla para que se hiciese más difícil de ver. El 6 de agosto de 1920 en un juego contra los New York Yankees, Carl Mays, pitcher de los Yankees, lanzó una pelota sucia contra Chapman, quien no la vio y recibió el golpe fatal en su cabeza.
En 1982, un joven de 27 años llamado
David Grundman y su compañero de cuarto decidieron salir al desierto a cortar cactus a base de disparos. El primero fue un cactus pequeño, que cayó al primer disparo. Envalentonado por su éxito, la siguiente presa de Grundman fue un enorme cactus saguaro, de 7 metros de alto, probablemente de 100 años de edad. El disparo le sacó un gran pedazo, y el cactus cayó sobre él y lo mató.
En 1985, para celebrar su primer año sin tener que lamentar ningún ahogado, los salvavidas del departamento de recreación de Nueva Orleans decidieron hacer una fiesta. Cuando la fiesta terminó, un invitado de 31 años llamado
Jerome Moody fue encontrado muerto en el fondo de la pileta del lugar.
En 1991, una mujer tailandesa de 57 años llamada
Yooket Paen estaba caminando por su granja cuando se resbaló con estiércol de vaca, se agarró de un cable y se electrocutó hasta morir. Poco después de su funeral, su hermana Yooket les estaba mostrando a unos vecinos cómo había sido el accidente cuando ella también se resbaló, se agarró del mismo cable, y murió igual que su hermana.
En 1999, una mujer inglesa de 67 años,
Betty Stoobs, llevaba un paquete de heno en la parte de atrás de su motocicleta para alimentar sus ovejas. Aparentemente, las ovejas estaban muy hambrientas. Cuarenta de ellas cargaron hacia el heno y tiraron a Stoobs por un acantilado. La granjera sobrevivió a la caída, pero murió cuando la moto cayó encima de ella, empujada también por las ovejas.
Harry Houdini, mago e ilusionista de origen húngaro. Retó a un universitario jugador de rugby a que le diera puñetazos en el abdomen en una noche de cervezas, argumentando que sabía controlar su cuerpo y que no sentiría dolor. Pero tenía principio de apendicitis y murió de una hemorragia al reventarle el apéndice.
Lee Seung Seop de 28 años y adicto a los videojuegos cayó muerto de fatiga en un cibercafé después de jugar Starcraft por casi 50 horas consecutivas.
Un hombre ucraniano no identificado de 45 años del origen Azerbaijan se bajó por una cuerda en un recinto de leones en un parque zoológico de Kiev y gritó a los visitantes horrorizados del parque zoológico, “¡si Dios existe me salvará!” en ese instante una leona saltó sobre él y clavó los dientes en su cuello más adelante separó su arteria carótida, matándolo inmediatamente.
Arrio fue uno de los mayores herejes de los inicios del cristianismo. Tanto que incluso dio nombre a su propia herejía, el arrianismo. Pero eso no tuvo que ver, que sepamos, con su defunción, que acaeció, cómo podríamos decirlo finamente… Cuando defecó sus órganos internos. Citamos una fuente de la época: “le sobrevino una flojera y junto a su evacuación, sus intestinos se le salieron también, seguidos de una fuerte hemorragia, y más intestinos junto a trozos de su hígado y bazo, muriendo casi al instante”. Repugnante. ¿Fue envenenado? ¿No comía suficiente fibra en el desayuno? Nunca lo sabremos…
Yusuf Ishmaeldfue un gigantesco luchador turco que llegó a fines del siglo XIX a los Estados Unidos para realizar una serie de combates. Mal no le fue. Venció al campeón de lucha Evan Lewis y, también, al campeón de lucha grecorromana Ernest Roeber.
Yusuf, tenía la costumbre de convertir todo el dinero ganado en monedas de oro, las cuales guardaba en un cinturón de enormes proporciones que llevaba siempre puesto.
De regreso a su país, apenas a unos metros de la costa, el barco en el que viajaba colisionó con un buque inglés en aguas del Atlántico norte. Ante el inminente hundimiento, todos los pasajeros debieron saltar por la borda y nadar hasta los botes de rescate. El luchador turco también lo hizo, pero el peso de su cinturón le impedía mantenerse a flote. A pesar de saber que si no lo soltaba moriría ahogado, Yusuf prefirió irse con su preciosa carga al fondo del mar.
Calcas, que vivió en el siglo XIII A.c., es un caso paradigmático.
Mientras plantaba unas viñas en su propiedad, un vecino le profetizó que no viviría lo suficiente como para beber el vino de aquellas uvas.
Tiempo después, con las frutas maduras, Calcas invita al adivino a verlo tomar un poco de vino. Al levantar la copa, el vecino repitió sus dichos y esto le provocó tal ataque de risa descontrolada, que murió luego de permanecer varios minutos sin poder respirar.
En un rascacielos del centro de la ciudad de Toronto un abogado guiaba la visita de unos estudiantes por el complejo, cuando intentó demostrarles la increíble resistencia de los cristales que forman el edificio. Tomo vuelo y dio un golpe con el hombro al cristal, el cual estalló en mil pedazos, lo que hizo que el abogado se precipitara al vacío cayendo desde una altura de 24 pisos y falleciendo en el acto.
Un alemán, harto de los topos de su jardín, invento una gran idea para eliminarlos. Conecto dos electrodos al suelo y los unió a una fuente de alta tensión. Al final los topos y el acabaron bajo tierra, aunque los topos algo mejor.
Un grupo de hombres competía por ver quién era el último en apartarse de la vía del tren. Ganó un tal
Patrick Still a título póstumo.
Un alcohólico de Texas, pero no uno cualquiera, un adicto a los enemas se metía el alcohol por vía anal. Un día, su último día, se metió la boca de la botella por el culo y dejo que descargara el alcohol pero el hombre se durmió.
Resultado: coma etílico y posterior muerte. Índice de alcohol en sangre: 47%.